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Es un gas de olor característico y
uno de los productos oxidantes más potentes que
existen, con una acción desinfectante. Es muy
inestable, se convierte a oxígeno al cabo de poco
tiempo.
El
ozono (o3) es una forma alotrópica del oxigeno
molecular (O2). Esto significa que el oxigeno (o2)
que se encuentra comúnmente en el aire adquiere una
molécula más para transformarse en ozono (o3). Esta
unión de tres moléculas de oxigeno es inestable por
lo cual rápidamente se libera una molécula de
oxígeno, que será la responsable del efecto
terapéutico en el organismo produciendo una cascada
de reacciones enzimáticas fisiológicas y físicas que
explicaran sus altos beneficios.
El
ozono es en realidad un constituyente gaseoso
natural en las capas altas de la atmosfera
representando el 0.0001 % de su composición total.
Fue
descubierto por el físico holandés VAN Marum en 1783
investigando con máquinas electrostáticas, de las
cuales se desprendia un olor característico. El
origen etimológico del ozono, bautizado así por
Scobein en 1840 deriva del griego Ozein, lo que
significa “oler” ya que este gas presenta un olor
muy peculiar.
El
ozono tiene un peso molecular de 48 y una densidad
una vez y media superior al oxigeno. Como dijimos
anteriormente es energéticamente inestable liberando
oxigeno y un radical libre. Es conocido por la
comunidad científica internacional como una de los
más poderosos oxidantes de la naturaleza.
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